Carta a Almodóvar – Comités de Resistencia Popular Palestina

5 julio, 2016

Estimado Pedro,

Te escribimos desde los Comités Populares de Resistencia de Palestina. Somos un movimiento de resistencia no violenta que se opone a las políticas colonizadoras y expansionistas del Gobierno de Israel y a su régimen de apartheid y de vulneración sistemática de derechos contra nuestro pueblo.

Hemos visto que el próximo 7 de julio inauguras con tu última película “Julieta” el Festival Internacional de Cine de Jerusalén.

Será una pena que millones de palestinos y palestinas de Cisjordania y la Franja de Gaza no podamos estar allí para verla. Tampoco podrán asistir las más de 6 millones de personas palestinas refugiadas dispersas por varios rincones del planeta: Jordania, Líbano, Estados Unidos, España, Siria… El pasado 20 de junio se conmemoraba el Día Internacional de las personas refugiadas, ¿sabes que la población refugiada palestina es la más numerosa del planeta? Más de 5 millones de personas que se han visto obligadas a abandonar sus hogares, millones de personas que se han visto obligadas a buscar cobijo en otros lugares del mundo y a quienes se les deniega el derecho al retorno. Una pena, no podrán disfrutar de tu película.

Todas aquellas personas palestinas que vivimos en Cisjordania, bajo un brutal régimen de ocupación militar que dura ya más de 49 años tampoco podremos hacerlo, porque Israel ha construido un Muro de más de 700 km de largo que limita nuestra libertad de movimiento. No podremos hacerlo porque más de 500 puntos de control impiden que accedan a Jerusalén para trabajar, estudiar, ir al médico o visitar a sus familias. Por no hablar de quienes viven en la Franja de Gaza, una de las zonas más pobladas del planeta, bloqueada por tierra, mar y aire desde hace casi 10 años por Israel. Al igual que aquel título de una película tuya, nosotros nos preguntamos: ¿Qué hemos hecho nosotros para merecer esto?

La comunidad palestina que vive en Israel sí podrá asistir, aunque su arte y su cultura lamentablemente no estarán representadas en el festival. Las personas palestinas residentes en Israel son tratadas como una suerte de ciudadanía de segunda clase ¿Sabes que a día de hoy hay más de 50 leyes que discriminan de manera directa a la población palestina de Israel? De esas 50, hay al menos 6 que coartan, reprimen y vulneran sus derechos culturales y lingüísticos. Es más, aquellos palestinos y palestinas que viven en Jerusalén, ni siquiera podrán votar en las elecciones generales para cambiar estas políticas, porque como residentes permanentes de la ciudad, no son considerados ciudadanos/as y no tienen derecho al voto en las elecciones generales.

Puede que todo esto te resulte familiar, que todo esto te recuerda a una situación ya pasada pero no tan lejana ¿recuerdas a la Sudáfrica del Apartheid? Cada vez son más las voces que hablan del Apartheid en Palestina. Desde académicos hasta defensores y defensoras de los derechos humanos. Activistas, artistas, gentes del mundo del cine y la cultura e incluso personas que, como Desmond Tutú, sufrieron el Apartheid en sus propias carnes.

Inspirada en la campaña de boicot que acabó con el apartheid sudafricano, en el espíritu de la solidaridad internacional, consistencia moral y resistencia a la injusticia y opresión, nace en 2005 la campaña de Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS) a Israel. En el seno de la sociedad civil palestina se hace un llamamiento a todas las personas de conciencia para que se sumen a su lucha por la paz y la justicia, recogiendo sus demandas en estos puntos:

1. El fin de la ocupación de Cisjordania, Jerusalén Este y Franja de Gaza, territorios ocupados ilegalmente por Israel en 1967.
2. El derecho al retorno de los millones de refugiados y refugiadas palestinas que no pueden volver a Palestina.
3. El reconocimiento de la igualdad de la ciudadanía árabe-palestina dentro de Israel.

La mayoría de las instituciones académicas y culturales israelíes y gran parte de sus intelectuales, artistas y académicos han contribuido, directa o indirectamente, a justificar, ocultar o minimizar la gravedad de las violaciones del derecho internacional por el Estado israelí. Han distraído, a menudo inconscientemente, la atención del público y de los medios de comunicación, de las políticas de ocupación, limpieza étnica y Apartheid de Israel.

Uno de los instrumentos más importantes de la propaganda sionista es el programa de promoción cultural “Marca Israel”, a través del cual los ministerios israelíes de Exteriores y de Cultura utilizan la cultura como cortina de humo para hacernos olvidar los crímenes de guerra cometidos por su Ejército que cíclicamente llegan a nuestros televisores.

Muestra de la subordinación de la cultura a estos fines propagandísticos, el exdirector adjunto del ministerio israelí de Asuntos Exteriores, Nissim Ben Shitrit, declaró abiertamente en un periódico israelí:
“Vemos la cultura y la Hasbara (nombre que el gobierno israelí da a su propaganda) como herramientas de propaganda de primer orden. No diferencio cultura de Hasbara”.

En este contexto, el boicot cultural consiste en confrontar la manipulación de la opinión pública y normalización del Apartheid israelí a través de la cultura. Es por ello que te pedimos que te sumes a la justicia y a la solidaridad, que te sumes a la campaña de BDS y que canceles tu participación en el Festival de Cine Internacional de Jerusalén.

Tú silencio es cómplice, te necesitamos, necesitamos tu voz.

Boicot a Israel.

Comités de Resistencia Popular Palestina
(Popular Struggle Coordination Committee)

Almodóvar

A la atención de Antonio Alonso Sanz, Vicepresidente del Área Comercial

Estimados Agustín y Pedro Almodóvar:

Nos hemos enterado por medio de amigos y amigas palestinas de la ciudad ocupada de Jerusalén que vuestra película ‘Julieta’ será proyectada en el festival de cine de Jerusalén, promovido y patrocinado entre otros por el Estado de Israel.

Como sabéis, parte de la ciudad de Jerusalén está ocupada militarmente por Israel, así como el resto de Cisjordania o Gaza. Esta anexión unilateral por parte de Israel incumple la legislación internacional, las Convenciones de Ginebra, desoye el dictamen de la Corte Internacional sobre el Muro que Israel ha construido dentro de Cisjordania y mantiene presos a miles de personas palestinas. El asedio de Gaza por tierra, mar y aire, del que os hicisteis eco en el último bombardeo masivo a su población, continúa. Sigue.

La colonización continúa. Las expropiaciones de tierras y propiedades a las personas palestinas, incluidas las que habitan en la propia ciudad de Jerusalén, que los cónsules europeos ratifican cada año, por parte de las autoridades sionistas es un hecho cotidiano que goza de buena salud, entre otras cosas por la complicidad de los gobiernos y del conjunto de la comunidad internacional. Sólo durante los 4 primeros meses de 2016 ya se ha superado el número total de demoliciones del año anterior.

También, la ocupación de Palestina, o el drama de las personas refugiadas palestinas, ahora también las que se encuentran en Siria, se fortalece cuando Israel promueve la ‘normalización’. Intenta mostrar que es un estado ‘normal’, con sus problemillas. Pero la ocupación de un territorio y el maltrato de sus habitantes, el régimen de apartheid promovido por el Gobierno de Israel no es normal, ni legal. La población palestina rechaza la ocupación. Se rebela ante la misma. No puede existir paz, mientras haya ocupación y se mantenga el apartheid y estos sean consentidos internacionalmente y obviados por personas que hacen el juego a los sionistas de la normalización.

Por todo ello, si defendéis la paz justa, si rechazáis la ocupación y el apartheid, si promovéis una convivencia pacífica con derechos, contraria al sometimiento de la fuerza, y apoyáis la causa palestina de autodeterminación y que Jerusalén sea su capital, os pedimos que rechacéis el ir y exponer vuestras películas en el Jerusalem Film Festival.

Esta lucha cultural, que recoge el testigo de la lucha contra la Sudáfrica supremacista blanca, sabemos que tiene un coste. Pero también un paso acorde a la ética y a la moral. No estaréis solos, otros ya han empezado el camino. Stephen Hawking, el astrofísico británico, rechazó ‘honores’ ligados a los patrocinadores y ayudantes de la normalización de la ocupación. Otros académicos como el israelí Ilan Pappé, artistas y personas de la cultura lo han hecho, como el director Ken Loach o compañeros y compañeras tuyas como Alberto San Juan o Rosa María Sardá. Pedro, en 2014 subscribiste estas palabras:

“A los palestinos se les derriban casas, se les niega el agua, la luz, el paso a los hospitales,

a las escuelas, a los huertos, mientras la Comunidad Internacional lo permite”.

En vuestra responsabilidad está escoger en qué lado queréis estar. La población palestina os lo agradecerán más que muchas declaraciones de apoyo a la paz y otras frases huecas que no tienen trascendencia, ni hechos que los avalen.

Rechazad cualquier participación con este Israel ocupante, no seáis cómplices del apartheid.

Un saludo internacionalista

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Al adherirme a la campaña #YoNOcomproApartheid, afirmo que no quiero que mi cesta de la compra beneficie al Apartheid israelí.

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#YoNOComproApartheid

La Red de Solidaridad contra la Ocupación de Palestina lanza una campaña de adhesión ciudadana al boicot de los productos israelíes en señal de protesta contra las políticas de Apartheid, ocupación, despojo, colonización y asedio impuestas por Israel al pueblo palestino. Al adherirme a la campaña #YoNOcomproApartheid, afirmo que no quiero que mi cesta de la compra beneficie al Apartheid israelí.

¿Por qué #YoNOComproApartheid?

- Porque 66 años desde la expulsión de entre 700 y 950 mil palestinos y palestinas y la confiscación de sus viviendas, tierras y propiedades, ningún refugiado o refugiada ha podido retronar a sus casas ni ha recibido reparación.
- Porque han transcurrido 47 años desde la ocupación de Cisjordania, Gaza y Jerusalén Este, y estos territorios siguen bajo control militar israelí.
- Porque 10 años después de la Sentencia del Tribunal Internacional de Justicia de la Haya que exigió el desmantelamiento del Muro, Israel mantiene impunemente esta infraestructura de Apartheid.
- Porque desde el inicio de las supuestas conversaciones de paz iniciadas en agosto 2013 y suspendidas a finales de abril por Israel, este país ocupante ha autorizado la construcción de 14.000nuevas viviendas israelíes en asentamientos ilegales, 3226 de ellas en Jerusalén Este; ha asesinado a 61 personas palestinas y herido a 1751; ha demolido 508 viviendas, escuelas, fábricas y demás construcciones palestinas; ha desplazado a 899 y arrestado a 3300 palestinos y palestinas.
- Porque Israel no ha cesado de colonizar la tierra palestina y de expoliar al pueblo palestino de sus recursos, negando su autodeterminación y violando sus derechos fundamentales.
- Porque sus políticas discriminatorias contra los palestinos y palestinas han sido comparadas con las que los Boers aplicaron a la población sudafricana, y el Tribunal Russel sobre Palestina, en su audiencia en Ciudad del Cabo en 2011, las calificó de Apartheid.
- Porque la Unión Europea es el primer destinatario de las exportaciones israelíes, y gran parte de estos productos son fabricados ilegalmente en territorio ocupado palestino, y porque las empresas que los comercializan en nuestro país nos engañan, vendiéndolos como si fueran fabricados en territorio israelí.
- Porque no quiero ser cómplice de esta violación del Derecho Internacional Humanitario, y me resisto a comprar productos israelíes.
- Porque a través de la campaña global pacifista de Boicot, Desinversión y Sanciones contra Israel, puedo además contribuir a detener la injusticia, las violaciones de Derechos Humanos y los crímenes de guerra cometidos por Israel contra la población palestina.
- Porque quiero que en nuestros pueblos y ciudades, se vayan abriendo espacios donde no me hagan cómplice del Apartheid israelí, en los que no se vendan productos fabricados en este país o en las colonias construidas ilegalmente en territorio palestino.

Por todo ello, apoyo esta campaña de firmas y te invito a que tú también hagas público tu deseo de consumir de forma responsable y solidaria con el pueblo palestino.

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