¿Pertenece el Zinemaldia al grupo de “Progresistas excepto sobre Palestina”?

19 septiembre, 2016

A LA ATENCIÓN DE LAS INSTITUCIONES INTEGRANTES DE LA SOCIEDAD FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE DE DONOSTIA – SAN SEBASTIÁN

Acompañado de la consejera para asuntos culturales, el embajador de Israel visitó recientemente Donosti con la intención de ¨fortalecer los lazos económicos y culturales¨ entre Israel y Euskadi. Especialmente interesado en las relaciones culturales habló en Donosti con nuestros representantes sobre posible cooperación en el área de cultura y recordó en la entrevista de EITB su especial relación con Zinemaldia, afirmando que Israel es un participante veterano en el Zinemaldia.

El área de cultura y Zinemaldia deben aclarar los acuerdos concretos de colaboración con el Representante oficial de un Estado al que Viggo Mortensen, en una entrevista publicada en el Daily Beast en septiembre del 2014, acusaba de practicar terrorismo de Estado contra civiles palestinos.

¿Es lógico y ético recibir al embajador de un Estado que incumple la legalidad internacional y a quien se acusa de crímenes contra la humanidad? ¿Qué asuntos tienen que tratar nuestros representantes culturales con el embajador de Israel, responsable de la promoción de la “marca Israel “, -creada por el Estado sionista para mantener una fachada democrática y utilizarla como cortina de humo que oculte sus violaciones de los Derechos Humanos-? ¿Suelen reunirse con delegaciones de otros países?

Llevamos años denunciando, sin obtener ninguna respuesta, la ausencia de cine palestino en Zinemaldia. Sin embargo, en casi todas las ediciones nos encontramos con una programación que incluye presencia israelí. ¿Ha influido en ello la “especial relación del embajador con el Zinemaldia?

En esta edición, por fin, encontramos películas sobre Palestina dentro del Ciclo The Act of Killing. Cine y violencia global. No obstante, no coincidimos con su inclusión en un ciclo sobre ¨conflictos armados¨, ya que la prolongada ocupación colonial de Palestina mantenida por uno de los ejércitos más poderosos del mundo nunca puede considerarse un ¨conflicto entre dos partes iguales¨.

Tampoco nos parece justa la selección realizada, y especialmente la película israelí Morir en Jerusalén, pues la sobrerrepresentación de acciones palestinas violentas, mostrándonos atentados suicidas o lanzamiento de piedras contra tanques mientras omite la violencia que ejerce el Estado sionista, transmite una visión negativa de la población palestina, coincidiendo con el relato sionista que afirma que ésta ¨sólo sabe utilizar la violencia y no quiere la paz¨, y muestra a Israel como la ¨víctima del terrorismo palestino¨. En todas las películas seleccionadas, excepto en una, aparece un atentado suicida, a pesar de que hace años que la resistencia renunció a ellos.

El cine tiene un impacto sobre todo visual y, aunque en algunos diálogos se denuncie la ocupación, no vemos imágenes que nos muestren los efectos de la ocupación colonial militar de Palestina, el ilegal e inhumano bloqueo de Gaza, los asesinatos extrajudiciales, las masacres y la destrucción de Gaza, los miles de personas, incluidos menores, encarceladas, las torturas, el apartheid, el robo de la tierra y del agua para los asentamientos,…

Hubiera sido más lógico incluir a Palestina en un ciclo dedicado a víctimas de violaciones de los derechos humanos, del apartheid, del colonialismo o del racismo. Porque es evidente que no se puede llamar ¨conflicto¨ a una ocupación militar, violenta, frente a la que la población nativa intenta ejercer su legítimo derecho a defenderse mientras ¨la comunidad internacional¨ lo contempla indiferente y, contra toda lógica y sentido de la justicia, sólo parece ver y sancionar sus actos, nunca los del Estado sionista de Israel.

¿Por qué se acepta que un ataque suicida sea catalogado como terrorismo mientras los bombardeos de Israel o los asesinatos selectivos, se presentan como un ejercicio de legítima defensa?

Si realmente el Zinemaldia quiere contribuir a ayudar al ¨análisis de situaciones de violencia¨, debería escuchar y dar voz a las víctimas en lugar de al representante de la potencia ocupante.

También podría ampliar su información a través de otros israelíes, como el historiador Illan Pappe, quien afirma ¨No estamos en presencia de un conflicto entre dos movimientos nacionales que luchan por el mismo pedazo de tierra. Se trata de la lucha del movimiento colonialista de asentamiento que llegó a fines del siglo XIX a Palestina y todavía intenta hoy colonizarla haciéndose con la mayor parte de la tierra con la menor cantidad de población nativa posible. Y la lucha de la población nativa es una lucha anticolonialista¨. Y añade: ¨El apartheid sudafricano era una sociedad racista. Israel es una sociedad racista… En muchos aspectos, lo que Israel está haciendo es mucho peor que lo que hizo Sudáfrica. Esto ha sido reconocido por líderes sudafricanos y por muchas personas de conciencia en todo el mundo. Así que ¿por qué no recibimos el mismo tipo de condena internacional, siendo Israel un Estado delincuente, como en el caso de Sudáfrica?¨

Creemos que hay suficientes razones para oponernos a la cooperación cultural con Israel pues, como explica Anna Baltzer, judía norteamericana ¨La no cooperación con Estados canallas no debería ser vista como una opción, sino como una obligación de aplicación inmediata por parte de gobiernos locales y municipales, tal como establece el derecho internacional… La campaña BDS ofrece un modelo eficaz para ejercer una presión global sobre Israel, exigiendo que ponga fin a sus violaciones de los derechos palestinos y del derecho internacional¨.

En apoyo de esta campaña solicitamos la retirada del zinemaldia del documental israelí Morir en Jerusalén, financiado por el nuevo fondo de Cine y Televisión israelí, ya que contribuye especialmente a reforzar la falsa imagen de Israel como victima que busca la paz mientras la población palestina “sólo sabe utilizar la violencia y no quiere la paz¨.

Atentamente

PALESTINAREKIKO ELKARTASUN TALDEA
RESCOP (Red Solidaria Contra la Ocupación de Palestina)

¡Firma por Palestina!

#YoNOComproApartheid

Al adherirme a la campaña #YoNOcomproApartheid, afirmo que no quiero que mi cesta de la compra beneficie al Apartheid israelí.

10,007 signatures

#YoNOComproApartheid

La Red de Solidaridad contra la Ocupación de Palestina lanza una campaña de adhesión ciudadana al boicot de los productos israelíes en señal de protesta contra las políticas de Apartheid, ocupación, despojo, colonización y asedio impuestas por Israel al pueblo palestino. Al adherirme a la campaña #YoNOcomproApartheid, afirmo que no quiero que mi cesta de la compra beneficie al Apartheid israelí.

¿Por qué #YoNOComproApartheid?

- Porque 66 años desde la expulsión de entre 700 y 950 mil palestinos y palestinas y la confiscación de sus viviendas, tierras y propiedades, ningún refugiado o refugiada ha podido retronar a sus casas ni ha recibido reparación.
- Porque han transcurrido 47 años desde la ocupación de Cisjordania, Gaza y Jerusalén Este, y estos territorios siguen bajo control militar israelí.
- Porque 10 años después de la Sentencia del Tribunal Internacional de Justicia de la Haya que exigió el desmantelamiento del Muro, Israel mantiene impunemente esta infraestructura de Apartheid.
- Porque desde el inicio de las supuestas conversaciones de paz iniciadas en agosto 2013 y suspendidas a finales de abril por Israel, este país ocupante ha autorizado la construcción de 14.000nuevas viviendas israelíes en asentamientos ilegales, 3226 de ellas en Jerusalén Este; ha asesinado a 61 personas palestinas y herido a 1751; ha demolido 508 viviendas, escuelas, fábricas y demás construcciones palestinas; ha desplazado a 899 y arrestado a 3300 palestinos y palestinas.
- Porque Israel no ha cesado de colonizar la tierra palestina y de expoliar al pueblo palestino de sus recursos, negando su autodeterminación y violando sus derechos fundamentales.
- Porque sus políticas discriminatorias contra los palestinos y palestinas han sido comparadas con las que los Boers aplicaron a la población sudafricana, y el Tribunal Russel sobre Palestina, en su audiencia en Ciudad del Cabo en 2011, las calificó de Apartheid.
- Porque la Unión Europea es el primer destinatario de las exportaciones israelíes, y gran parte de estos productos son fabricados ilegalmente en territorio ocupado palestino, y porque las empresas que los comercializan en nuestro país nos engañan, vendiéndolos como si fueran fabricados en territorio israelí.
- Porque no quiero ser cómplice de esta violación del Derecho Internacional Humanitario, y me resisto a comprar productos israelíes.
- Porque a través de la campaña global pacifista de Boicot, Desinversión y Sanciones contra Israel, puedo además contribuir a detener la injusticia, las violaciones de Derechos Humanos y los crímenes de guerra cometidos por Israel contra la población palestina.
- Porque quiero que en nuestros pueblos y ciudades, se vayan abriendo espacios donde no me hagan cómplice del Apartheid israelí, en los que no se vendan productos fabricados en este país o en las colonias construidas ilegalmente en territorio palestino.

Por todo ello, apoyo esta campaña de firmas y te invito a que tú también hagas público tu deseo de consumir de forma responsable y solidaria con el pueblo palestino.

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